martes, 24 de enero de 2017

ESPAÑA, UN CRECIMIENTO ECONÓMICO QUE DEJA FUERA A LAS PERSONAS MÁS VULNERABLES


España, un crecimiento económico que deja fuera a las personas más vulnerables

En respuesta al artículo de Juan Ramón Rallo en el Confidencial sobre el informe de OXFAM INTERMÓN: http://blog.juanramonrallo.com/2017/01/18/oxfam-alimenta-el-populismo-de-izquierdas/
Por Luis Molina Temboury, miembro de Economistas Frente a la Crisis EFC
Lo primero y más irritante del artículo de Juan Ramón Rallo es su título, “OXFAM alimenta el populismo de izquierdas”, que daña impunemente a una organización sin ánimo de lucro que cuenta con miles de trabajadores y voluntarios, con el trabajo y el apoyo de miles de profesionales, entre ellos expertos y prestigiosos economistas, y con el aval de muchos miles de socios que contribuyen con su esfuerzo personal a la labor de OXFAM en países donde uno no va precisamente a divertirse.
OXFAM INTERMÓN, la organización española integrada en OXFAM, lleva más de 60 años luchando contra la pobreza y la desigualdad sin haberse comprometido nunca con partido político alguno. Otra cosa es que sensibilidades personales de izquierdas, de derechas o de centro coincidan con OXFAM INTERMÓN en que la desigualdad es un problema que interesa resolver. Si al Sr. Rallo le parece que no, tiene todo el derecho a no hacerlo, pero no debiera empezar por ensuciar un posible debate sin argumento ni justificación, porque lo que sigue en su artículo poco tiene que ver con ese titular.   Leer +


No son muchas “las inexactitudes, medias verdades o mentiras descaradas que pueblan” ese documento de OXFAM INTERMÓN al que alude el Sr. Rallo. Los muchos datos vienen revisados y contrastados, llevan consignada fuente y referencia y parecen coherentes con el texto. Pero para desacreditarlo en su conjunto al Sr. Rallo le bastan un par de cuestiones que se supone, vista la gravedad del título de su artículo, son preocupantes. Veamos.
Empieza el Sr. Rallo por explicar que no es verdad que cuando unos pocos se comen una gran porción de una tarta los demás tocan a un trozo más pequeño. Un argumento de moda en círculos que ignoran, minimizan o hasta exaltan la desigualdad, pero que no parece capaz de convencer ni a los comensales de un cumpleaños de seis años. Porque si hablamos de una tarta y su reparto lo que unos coman de más, otros lo comerán de menos, tal cual. Aunque si lo que quiere decir el Sr. Rallo es que con un mejor reparto, que es lo que propone OXFAM INTERMÓN, la porción de esa gran proporción que no come o come muy poco sería todavía más pequeña, debería aclarar que está hablando de otra hipotética tarta en su imaginación. El Sr. Rallo es libre de pensar que con un mejor reparto de la renta y la riqueza los pobres comerán menos, o que los hambrientos del mundo deben estar agradecidos a los grandes ricos, o que no hay que actuar sobre la desigualdad, pero no debiera sentar esas ideas, un tanto extravagantes, como una verdad indiscutible.
Se enreda después el Sr. Rallo con la edad de los grandes ricos para seguir intentando desacreditar el informe de OXFAM INTERMÓN. Ya sabemos que en sus últimos informes Credit Suisse tiende a las comparaciones entre adultos, pero no se acaba de entender en qué afecta eso a los datos calculados por OXFAM INTERMÓN sobre la población española total. No es aconsejable excluir a los niños del debate de la desigualdad, Sr. Rallo, porque la pobreza infantil deja graves secuelas, a veces irreversibles. Parece que con tal de minimizar la desigualdad los niños sobran, como también los menores de cuarenta “porque la capacidad de amasar un patrimonio antes de los cuarenta es muy limitada”. Como al Sr. Rallo los ricos le crecen como las setas, en un marco de desigualdades extremas que le debe resultar el entorno perfecto para la igualdad de oportunidades, se le ocurre descontar edades por aquí y por allá, a ver si consigue demostrar que la desigualdad no existe. Tarea bien difícil, porque aunque terminase por comparar a los tres protagonistas involuntarios de su polémica con quienes tuviesen su misma edad la desigualdad seguiría siendo gigantesca. Es lo que hay.
El Sr. Rallo dice que OXFAM INTERMÓN “calla” por no decir que la desigualdad en la distribución relativa de la riqueza en Suecia es peor que en España, lo que parece colmar de orgullo patrio su particular cruzada por la desigualdad. Lo que se le olvida citar es que el nivel de patrimonio per cápita en Suecia es bastante mayor que en España, o que los ciudadanos suecos disponen de más costosos servicios públicos que pagan con una más alta y progresiva presión fiscal. Si tanto le interesa al Sr. Rallo destacar ese dato podría dedicarse a difundir la superioridad del modelo económico sueco sobre el español, pero entonces no cuadraría ¡oh casualidad! que el Sr. Rallo venga manifestándose sin descanso y contra viento y marea firme partidario de eliminar los impuestos y de suprimir el sector público.
Lo que hace OXFAM INTERMÓN, con buen criterio, es comparar la distribución relativa de rentas con otros países de la Unión Europea en la que estamos. Y en esa comparación, le guste o no al Sr. Rallo, España sale muy mal. La grave desigualdad de rentas en España, sumada a una menor renta per cápita, es sangrante y preocupante porque sin patrimonio se puede vivir, mejor, como en Suecia, o peor como en España, pero sin rentas, aunque sea en forma de un plato de sopa, ni siquiera se puede sobrevivir. Que la desigualdad patrimonial sea considerable o mayor en otros países más ricos es sintomático de que la desigualdad es un problema global. La desigualdad de patrimonio, lo noten o no los suecos con su mejor reparto de rentas y su estado del bienestar, puede no ser un problema ahora para ellos, pero puede manifestarse de otras maneras (ascenso de la xenofobia) y llegar a serlo. Esto último, de mi cosecha, será bien discutible, pero lo es bastante menos que una desigualdad acusada de rentas con un nivel absoluto de renta per cápita como el de España puede llegar a tener tintes de tragedia. Si el Sr. Rallo quiere verlo en vivo y en directo puede darse una vuelta por los comedores de Cáritas.
Tras esos primeros intentos de minimizar la desigualdad llega la exaltación de los tres grandes ricos de España. Ya tardaba. El Sr. Rallo nos explica que nos encontramos “ante un caso de excepcional generación de nueva riqueza mediante la creación de unas unidades empresariales con una formidable capacidad para satisfacer las necesidades de decenas de millones de personas.” Para llorar de emoción. Menos mal que el Sr. Rallo nos recuerda que si no fuese por esos grandes paladines de la industria textil y la comercialización alimentaria vagaríamos por las calles desnudos y hambrientos, porque aunque hubiese mayor y mejor competencia, paralizados ante tamaña orfandad, a nadie se le ocurriría realizar sus magníficas gestas. Nos explica después que en amasar su fortuna esos tres grandes héroes no han incurrido en nada ilegal, en lo que estamos de acuerdo mientras no se demuestre lo contrario, pero la exigencia fiscal de que los grandes ricos se estiren un poco para paliar las urgentes necesidades de sus compatriotas que sufren tampoco debiera ofender, si acaso al Sr. Rallo. Parece razonable pensar que un mejor reparto de la renta y la riqueza favorece al conjunto de la sociedad, sobre todo a ese 30% de abajo que lo pasa peor. También se puede querer que no haya reparto de rentas ni de riqueza, pero esa sociedad ideal en la que cada uno va por libre sin importarle las penurias de los demás no parece conducir al paraíso económico y social precisamente.
Lo de que “OXFAM sugiere de tapadillo que deberíamos nacionalizar Inditex y Mercadona y repartirlas entre los españoles” más que lágrimas produce rubor de vergüenza ajena por interpretar las intenciones del otro con tan atrevido candor, rozando la paranoia.
Viene después la crítica fiscal del Sr. Rallo. Nuevo rubor cuando define las cotizaciones sociales con las que se pagan las pensiones como “una mordida estatal sobre el sueldo de los trabajadores”. Se puede ser partidario de un sistema de capitalización en vez de un sistema de reparto, o de un sistema de salud privado frente a uno público, aunque resulte difícil tarea demostrar empíricamente sus bondades, pero que un economista declare que las cotizaciones sociales son mordidas del estado ya es pasarse unos cuantos pueblos.
Sigue a continuación un batiburrillo mareante de datos con los que el Sr. Rallo nos viene a explicar que la fiscalidad empresarial en España “no desentona dentro del contexto europeo.” Hombre, visto lo que tributan gigantes con beneficios de vértigo como Amazon, Google, Facebook o Apple, como destaca el otro informe global de OXFAM, estaríamos a la moda. Pero vamos poco fashion en progresividad y presión fiscal respecto a los países europeos más ricos, como fundamenta OXFAM INTERMÓN. Lo que cualquier lector que entienda su propio idioma suele interpretar es que OXFAM INTERMÓN denuncia que en España la clase media y los de abajo soportan una carga fiscal extra porque los de arriba pagan poco o no pagan. Los de abajo no suelen tener sociedades, ni beneficios, ni dinero en paraísos fiscales, ni mecanismos de evasión o elusión fiscal.
Para minimizar esa desigualdad que el Sr. Rallo no ve por ningún lado le toca después el turno a la contabilidad nacional. Mola, porque así se puede dejar de lado “la engañosa distinción a efectos fiscales entre personas físicas y personas jurídicas.” Descontamos unos cuantos autónomos por aquí, una depreciación del stock de capital por allá y unos ingresos no monetarios imputados a las viviendas en propiedad y ¡voilà! ha desaparecido la desigualdad. Genial.
En fin, al más modesto economista socio y colaborador ocasional de OXFAM INTERMÓN le resulta fácil rebatir los argumentos del Sr. Rallo, pero entrar a su trapo resulta cansino. Si el Sr. Rallo piensa que el estado no debe regular nada de la economía, o que no se debe prohibir nada, o que los ricos paguen impuestos es de tontos, o que los paguemos los demás también, o que la desigualdad no importa, o que es hasta beneficiosa, está en su pleno derecho. Lo que es poco comprensible es que medios como el Confidencial o La Sexta Noche le alcen en una tribuna para proclamar esas ideas, aunque su estilo tenga el aplauso de incautos consumidores de la economía espectáculo. Acabar asociando en un enlace la labor de OXFAM con Donald Trump es la gota que debiera colmar el vaso.
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