sábado, 8 de abril de 2017

TRADICIONES RELIGIOSAS Y CARGOS PÚBLICOS (HAY RESPETOS QUE A LOS CARGOS PÚBLICOS LES CUESTA EJERCERLOS)

 Tradiciones religiosas y cargos públicos
"Las creencias personales no deben interferir en las funciones de un cargo público, sino regirse únicamente por la legislación, sobre la que probablemente tenga opiniones encontradas. Pero esa es una cuestión que debería haber sopesado antes de aceptar dicho cargo. Cuando se es un cargo público, no se puede actuar dejándose guiar por creencias individuales por muy arraigadas que se tengan y procedan de la época de Pelayo. Considérese que cuanta más antigüedad tenga una tradición, menos dosis de sentido común encontraremos en ella, y, por el contrario, más signos de oscurantismo y de barbarie. Leer +

No es ético aprovechar la condición de funcionario público –alcalde, diputado, ministro, presidente, vicepresidente– para privilegiar la religión que se profese. Menos aún participar en el enaltecimiento de una religión concreta si uno es ateo, como, incomprensiblemente, a veces sucede. Hacerlo, no solo mostraría la estulticia de quien así se comportara, sino que actuaría abiertamente contra la naturaleza de su cargo público, que es por naturaleza aconfesional, es decir, de escrupuloso respeto a la ciudadanía plural y divergente. En este campo, la única manera de respetar a todas las personas sería no haciendo caso a ninguna.
La participación de los cargos públicos en actos religiosos de cualquier índole debería ser castigada por ley. Porque atenta contra el artículo 16.3 de la Constitución. Todas las instituciones públicas son aconfesionales y los cargos que hacen posible su funcionamiento, también. Definirse por una religión concreta es conculcar ese principio constitucional y, por tanto, actuar en contra de las normas que rigen la convivencia civil y civilizada de todos."

_____________________________

0 comentarios:

Publicar un comentario