lunes, 8 de mayo de 2017

FRANCIA: EL TRIUNFO DE UN CANDIDATO SIN PARTIDO


¡Viva la Pepa!

Blog de José Oneto. Consejero editorial del diario de internet Republica.com

Francia: el triunfo de un candidato sin partido


Macron
Francia y sobre todo, Europa, han respirado tranquila esta primera moche de domingo de Mayo, tras el abultado triunfo del social liberal Emmanuel Macron (Amiens 1977) sobre la ultraderechista y xenófoba Marine Le Pen ( Neully-sur-Seine, Altos del Sena 1968) en la segunda vuelta de las elecciones francesas, en las que se ha producido la segunda más elevada abstención en unas presidenciales desde el año 1969 y también un fenómeno inédito: el triunfo de un candidato sin partido.   Leer +


Esta elevada abstención en la segunda vuelta de unas presidenciales de infarto, en las que el líder de la izquierda Jean-Luc Mélenchon, de Francia insumisa, se había pronunciado a favor tanto de la abstención activa, como del voto en blanco, negándose a dar su apoyo a Macron, ha tenido en vilo a los expertos en sondeos, durante todo el día, hasta el punto que temían que esos ni-nis (ni uno ni otro candidato) pudieran reproducir esos dos escrutinios históricos de 2016; el referéndum británico sobre la Unión Europea y la elección presidencial americana del pasado mes de Noviembre. Tanto muchos sectores británicos, como encima de todo, el Presidente norteamericano Donald Trump, habían apostado fuerte por una crisis en Europa y por un triunfo de la opción del Frente Nacional de Le Pen.
Un triunfo del Frente Nacional, aparte de un replanteamiento de la Europa comunitaria, hubiera supuesto para Francia, la primera economía de la Unión una autentica catástrofe, según el estudio realizado por treinta personalidades económicas francesas. Todos ellos habían elaborado, a su vez, treinta razones para no votar a Marine Le Pen. Es evidentemente la salida del euro era lo que más pesaba en esta lista, publicada en varios medios.
Las consecuencias de la opción Le Pen eran: devaluación inmediata de la nueva moneda en, al menos, un 20%; subida mecánica del monto de la deuda pública y privada en manos de los extranjeros en 500.000 millones de euros; subida de la deuda pública en 30.000 millones de euros y al menos el mismo monto para la deuda privada interbancaria en manos de los no-franceses; pérdida del poder adquisitivo con la subida de los precios de los productos importados; riesgo sobre el ahorro que representa cada año el 15% de los ingresos de los franceses… un diagnóstico escalofriante. No se trataba de un proyecto político. Se trataba de un proyecto de una empresa en demolición, con un carácter claramente xenófobo cuyo princip0al objetivo era luchar contra la inmigración.
Era evidente que la opción Le Pen era un suicidio. Por eso, es inquietante que, por ese suicidio, haya optado un 35% de los franceses, el mejor resultado de la historia de la ultraderecha francesa. Eso explica el triunfo apabullante de Macron, el más impopular de los ministros de Economía de Hollande, que dio el salto a tiempo, para dejar el barco del primer Presidente que no repite candidatura a la Presidencia de la República. Sin un fenómeno como el Frente Nacional y un personaje como Marine Le Pen, no puede explicarse el triunfo de quien, sin ninguna experiencia política, se ha convertido en el Presidente más joven de la historia de Francia desde Napoleón.
Sin el fenómeno del populismo y los efectos de la globalización y la crisis económica sobre amplios sectores de la población que se han empobrecido tampoco se entendería el fenómeno Macron. Un hombre de elite francesa, millonario, educado en la ENA (Escuela Nacional de Administración), banquero, además de la Banca de inversión, la verdadera causante de la última crisis económica, iniciada en Estados Unidos con la caída de Lehman Brothers, sin partido político y sólo con una plataforma que recuerda su nombre (En Marcha de Emmamuel Macron), presentado como social liberal, pero de derechas.
Hasta no hace mucho nadie hubiera apostado por el hundimiento del bipartidismo en Francia, -socialistas y republicanos -, y el triunfo de un liberal y europeísta, ministro de Economía de Hollande, que ha logrado el respaldo de la gente que desconfía de la política, imponiendo una nueva imagen, que consiste en abandonar los partidos y liberarse del eje de confrontación izquierda-derecha.
Y todo eso sin prometer cosas que no se pueden cumplir como ha venido haciendo el Frente Nacional o Izquierda Insumisa de Melenchon. Es decir: jubilaciones anticipadas, pensiones más generosas, una semana laboral más corta, recortes fiscales, y un hospital de primera a la puerta de tu casa. En su creencia de que el pueblo francés puede prosperar trabajando menos y consumiendo más servicios públicos (aunque el gobierno ya se gasta el 56 por ciento del PIB).
Ahora el gran reto de Macron son las legislativas de Junio, un auténtico reto para la estabilidad de su Gobierno y sin partido propio.
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