viernes, 12 de mayo de 2017

LA ECONOMÍA, ¿VA TAN BIEN COMO DICEN?


La bolsa o la vida

El blog de Fernando González Urbaneja, periodista y analista económico y político

La economía, ¿va tan bien como dicen?


La Comisión Europea se ha sumado en sus previsiones de primavera a las de otros organismos y casas de análisis que pronostican para la economía española más crecimiento del esperado, mejor comportamiento que el de los demás socios de la zona euro, más cerca de la media mundial que de la media de los países más avanzados. Las previsiones se fundan en los datos y en las expectativas y muestran que desde hace un par de años la economía española se comporta siempre mejor de lo esperado. Leer +


La recuperación va más allá del efecto rebote y tiene más fundamentos y causas  que los vientos de cola, externos y no controlables, (preciso energéticos y tipos de interés) que alentaron la primera fase de la recuperación. Como en alguna ocasión le he escuchado al director de la OCDE, el mexicano Angel Gurría, los datos son para aplaudir un ratito, pero inmediatamente advertir que queda mucho por hacer, reformas por abordar y recorrido por completar para recuperar todo lo perdido.
Es cierto que las economías europeas más importantes (Alemania, Francia, Italia…) crecen menos que la española a lo largo del último trienio, pero también que mientras Alemania ha recuperado con creces todo lo perdido durante la Gran Recesión, Francia la mayor parte, e Italia algo menos, la economía española sigue siendo campeona del paro y del déficit y no ha recuperado los niveles de producción y renta previos a la crisis, cifras de 2007.
No obstante tres años con crecimiento  superiores al 3% (2015-17) es como para tenerlo en cuenta y apreciar más causas y factores que los externos ya citados. Además de una coyuntura turística excepcional que la industria española ha sabido gestionar y captar mejor que otros competidores, son impresionantes las cifras de exportación en todos los epígrafes, en la industria y los servicios, en los productos agroalimentarios y en la trasformación. Y esos méritos corresponden a decenas de miles de empresarios que han conseguido consolidar su posición en otros mercados, no solo en los más cercanos.
Los españoles han defendido sus cuotas de exportación mejor que los demás socios europeos y ese es un mérito propio que debería alentar la autoestima en una sociedad que se muestra descreída y desesperanzada sobre su propio destino y capacidades. Tampoco hay que perder de vista que la llamada “austeridad” se ha aplicado en España de con ciertas cautelas, por eso el déficit sigue siendo alto, y el gasto público mayor de lo que justifican los ingresos y el objetivo de cerrar las cuentas con superávit primario, antes del pago de intereses.
El crecimiento se funda en la exportación y sobre todo en la demanda interna alentada por el crecimiento del empleo, con salarios más bajos, pero con pensiones estables y garantizadas que son un factor crítico para sustentar la demanda interna. Más austeridad hubiera sido suicida, aunque más gasto público poco productivo tampoco hubiera ayuda la recuperación.
La capacidad de crecer de la economía española, la recuperación, es mayor de lo esperado, lo cual debería animar a una revisión de los objetivos y una mayor autoestima que puede influir en las expectativas por la magia de eso que los economistas llaman “animal spirits”
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