jueves, 4 de mayo de 2017

RAJOY ES UN ORNITORRINCO

Las pesquisas de Marcello

Un Jack Russell de pura raza con estudios


Rajoy es un ornitorrinco


Rajoy
Asombroso resulta ver al presidente Rajoy avanzando entre los cascotes de la corrupción del PP, y nadando en la charca putrefacta de las cien ranas de Esperanza Aguirre, camino de lograr la aprobación de los Presupuestos de 2017 que ayer presentó el ministro Montoro en el Congreso de los Diputados. Leer +

Merkel dijo que Rajoy tiene una piel de elefante y puede ser verdad porque parece inmune a todas las catástrofes que le rodean, y tiene la capacidad de escurrir el bulto y de hablar de los ‘peces y las flores’ -los platos son platos y los vasos son vasos’-, así como de conseguir el fracaso o hundimiento de sus adversarios próximos -Aguirre es la última víctima- y extraños que circulan a su alrededor.
Y es así como este asombroso personaje de la política nacional logra dar pasos hacia delante en los Presupuestos de 2017, que el PSOE rechaza de plano en pleno proceso de primarias aunque da libertad de voto al diputado Quevedo de Nueva Canaria (que comparte el PSOE), a quien Rajoy habrá prometido una ‘ínsula’ a igual que a la diputada Oramás de la Coalición Canaria. Y ello con la misma facilidad que acaba de regalarle al PNV 1.400 millones de € (500 de rebaja al ‘cupo’) a sabiendas que los nacionalistas lo único que ponen por delante de la patria es el dinero.
Y mientras tanto Albert Rivera, que prometió no votar la investidura de Rajoy ‘nunca jamás’ y luego le dijo ‘sí quiero’, está paralizado como un conejo ante una cobra y sin saber qué hacer ante el dilema que tiene delante: no apoyar los Presupuestos mientras el Gobierno no rectifique -por ejemplo con el cese del fiscal Moix- el uso de fiscales para tapar la corrupción del PP; o volver a decir ‘si quiero’ con la nariz tapada por el interés general de España.
Parece que Rajoy no es inmortal ni siquiera en la política pero en materia de corrupción, libertades y democracia deja mucho que desear y, al final, tarde o temprano caerá y no tendrá una buena salida del poder como todos los presidentes de esta Transición española, que salieron muy mal del cargo con la sola excepción de Adolfo Suárez que en el frontispicio de nuestra Historia está.
En algunas religiones orientales se afirma que a su muerte muchos humanos se reencarnarán en el cuerpo de un animal. Pues bien, llegada la hora de este asombroso Rajoy, que tiene piel de elefante y tracción de un ‘panzer’, cabe imaginar que se reencarne en un ornitorrinco que es una muy extraña especie de Tasmania. Un mamífero acuático y terrestre, que mama y pone huevos y al que solo le falta volar, con pelo, pico de pato, patas palmípedas y un espolón venenoso para liquidar a todo adversario que se le acerque con aviesas intenciones. Y en lo de las intenciones hemos de decir que las de Rajoy no son ni mucho menos las propias de un hermanito de la caridad.
Y decimos lo del ornitorrinco porque en política Rajoy es imposible de ubicar en cualquier prototipo ya conocido. Él nada y guarda la ropa al mismo tiempo y, quien lo diría, para mantenerse en el poder ha conseguido en pleno festival de la corrupción del PP, que dura años, el apoyo de Podemos, el PSOE, C’s, PNV, CC, NC, y los que te rondaré morena, mientras nueve a sus fiscales para proteger al PP como si fueran simples peones de ajedrez y al Gobierno y los grandes medios de comunicación como una máquina de propaganda al servicio de su estabilidad.
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