sábado, 24 de junio de 2017

DE 23 DE JUNIO A 23 DE JUNIO


Crónicas de Europa

Por Josep Borrell. Expresidente del Parlamento Europeo

De 23 de junio a 23 de junio


El tiempo vuela y los acontecimientos se acumulan. Hace ya un año, el 23 de junio del 2016, que el 52 % de los británicos decidieron que el Reino Unido abandonaría la UE. Y en este 23 de junio del 2017 se acaba de celebrar el primer Consejo Europeo, después de que el pasado lunes 19 de junio empezaran las negociaciones sobre como llevar a la practica el “Brexit”. Leer +


En la agenda del Consejo, además del Brexit, estaban los temas candentes de la inmigración, la defensa, la política climática, después del abandono de EE.UU. del acuerdo de Paris, y la política comercial de la UE. Habrá sido también el primero al que asistía Emmanuel  Macron, el nuevo Presidente de la Republica Francesa, al que se le considera  la nueva imagen de la UE.
Si las negociaciones del Brexit han tardado un año en empezar, el primer gobierno de Macron habrá durado poco más de un mes. Estaba previsto que la composición del gobierno se adaptara “técnicamente” al resultado de las elecciones legislativas, que han acabado de transformar el paisaje político francés dando a Macron una más que confortable mayoría parlamentaria. Pero en realidad ha sido un cambio de gran envergadura política. Han dejado el gobierno  cuatro ministros políticamente emblemáticos, como consecuencia de actuaciones judiciales dirigidas contra ellos, y entrado otros cuatro de perfil más técnico que político. Tres de los cuatro salientes pertenecían al partido centrista MoDem, aliado de Macron en las pasadas presidenciales (Bayrou, ministro de Justicia y presidente del MoDem, y las ex colegas eurodiputadas Marielle de Sarnez, ,ministra de Asuntos Europeos, y Sylvie Goulard, ministra de Defensa.
La causa de su salida es la acusación de haber utilizado para financiar las actividades del partido, parte de los fondos que el Parlamento Europeo pone a disposición de los eurodiputados para contratar sus asistentes parlamentarios. Macron ha aprovechado la ocasión para confirmar que es el único con mando en plaza. Le habrá venido de perlas poderse desembarazar de un socio con un alto perfil político como Bayrou, que podía acabar siendole incómodo. En su lugar, jóvenes desconocidos, de perfil tecnocrático, sin pasado político y de probada fidelidad. Su liderazgo queda aun más confirmado después de sus dos victorias electorales en la presidenciales y las legislativas.
No es el caso de la premier May , a la que el adelanto electoral le ha salido el tiro por la culata. Si Macron ha aparecido en Bruselas estos días como el que ha salvado a Europa de la oleada populista, derrotando al Frente Nacional, y el protagonista de la nueva agenda de la “Europa que protege”, por cierto también en los asuntos de política comercial tan de actualidad en España,  a May los electores le han puesto las cosas más difíciles de lo que ya estaban.
Macron llega a Bruselas en un ambiente muy diferente del 2012 cuando los alemanes no le hicieron al recién elegido Hollande ninguna concesión sobre una UE más social. Cierto que entonces la crisis del euro estaba en su apogeo y que la prioridad, la cuestión de supervivencia casi, era el salvamento financiero de Grecia, Portugal e Irlanda. Ahora en cambio se ha evitado el Grexit, el Frenxit ya no esta en la pantalla radar, vuelve el crecimiento económico y Trump por un lado y Putin por otro, han producido una cierta cohesión entre los europeos para hacer frente a problemas como el Brexit.
La coyuntura es mucho mejor, y de momento Macron y Merkel han firmado una posición común sobre todas las cuestiones de la agenda de este Consejo. Puede que volvamos a los lejanos tiempos de la gran cooperación que desarrollaron Mitterrand y Kohl. Pero no esta nada claro, porque objetivamente las circunstancias y los intereses de Francia y Alemania no coinciden siempre. En particular sobre las cuestiones de la política comercial internacional, Alemania no tiene ningún interés en enviar un mensaje de una Europa proteccionista al resto del mundo  porque está demasiado preocupada por los intereses de sus grupos industriales en China.
En realidad, aunque no se ponga explícitamente de manifiesto en las conclusiones del Consejo, los europeos están objetivamente divididos sobre cómo abordar la globalización, un tema que fue objeto de las resoluciones políticas del pasado Congreso del PSOE y que ahora se expresa en torno a la votación del “Z”, el tratado de libre comercio entre la UE y Canadá.
Sobre el que, aunque se diga lo contrario, la familia socialdemócrata europea no ha tenido una posición unánime en el Parlamento Europeo. En realidad, de los 174 eurodiputados S&D , 66 votaron en contra y 13 se abstuvieron. Entre los que votaron en contra había 13 franceses, de lo que no parece haberse enterado el comisario Moscovici  que ha pasado por Madrid (y Sevilla) para darnos lecciones sobre la relación entre la izquierda y la globalización.
Pero, como hoy es el aniversario del Brexit volvamos al Brexit para constatar que un año después de aquel 23 de junio, víspera de San Juan, los británicos están desorientados, la coyuntura económica a la baja y su leadership político deteriorado.
May quería el apoyo de las urnas para su “hard Brexit” y ha perdido la apuesta. Nos vamos con todas las consecuencias, les había dicho a los electores. Nos vamos a ir de un mercado con el que mantenemos la mitad de las relaciones comerciales, nos vamos de la Corte Europea de Justicia para recobrar la plena soberanía y así podremos hacer acuerdos comerciales como y con quien nos plazca y limitar la inmigración intraeuropea. Toda una serie de malentendidos y de falacias para echar la culpa a la UE de problemas que se pueden atribuir a la globalización o a la propia política británica.
En las grandes cuestiones de política internacional, ,por ejemplo, el RU ha hecho lo que bien le ha parecido, se fue a la guerra de Irak acompañando a Busch, en contra de la opinión de la mayoría de los países europeos, y no fue a la de Siria en el 2013 a pesar de que entonces los europeos estaban dispuestos a acudir a la llamada de Obama
En el referéndum de hace un año no se hizo cuestión de la clase de relación futura que el RU quería tener con una UE que es mucho más que un gran supermercado. Y ahora cada día que pasa se ve que el Brexit era una decisión cara, muy cara, en lo económico, lo estratégico y lo político. Y con un futuro muy incierto. Por una muy pequeña mayoría, se han embarcado sin medir las consecuencias en la decisión más importante que han tomado desde 1945.Podría servir de ejemplo a muchos en Catalunya, donde unos simpáticos flautistas de Hamelin parecen dispuestos a llevarnos al precipicio, argumentando  que tienen un mandato democrático para ello cuando sus posiciones independentistas ni siquiera tuvieron la mitad de los votos a favor en unas elecciones presentadas como referendarias.
Una cuestión, la de Catalunya, de la que habrá que ocuparse prioritariamente, durante el verano que hoy empieza, un año después de que llegara el Brexit.
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