viernes, 9 de junio de 2017

HAN ENCADENADO NUESTRA LIBERTAD

Han encadenado nuestra libertad



Los poderes económicos, financieros, políticos, militares y religiosos han hecho que nuestra libertad haya sido encadenada, aunque tengamos la sensación de ser libres. La vivencia de la libertad es más  virtual que una realidad.
Hay una pregunta fundamental que nos podemos hacer: ¿en qué somos libres? Podemos responder que somos libres porque votamos cada cuatro años a un partido político, y es verdad, pero a ese partido que votamos no cumple su programa. Votamos libremente una opción que va a hacer lo contrario que ha prometido, coaccionado por los poderes fácticos y obligados a hacer leyes que favorezcan a los enriquecidos. Si no que se lo pregunten a los griegos, que han sido machacados hasta la saciedad como castigo público por intentar una quita en los intereses y ampliar unos años más para reducir su déficit. Además hicieron un referéndum para preguntar al pueblo; para los poderes instalados en Bruselas era imperdonable y fueron castigados doblemente a través de la Troika (Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea y Banco Mundial). Leer +



También puedes decir que eres libre de ir donde quieras, pero, claro eso depende del dinero que tengas. En la misma línea, puedes decir que podemos comprar lo que queramos, pero igualmente depende del dinero que tengas. Recuerdo en cierta ocasión, que una madre me buscó y me pidió una ayuda económica, la mujer no pudo aguantar y lloró desconsoladamente y al final en un gesto de sinceridad me dijo: “Mira, Joaquín, tengo dos hijas y con cero euros no puedo comprar nada, ni siquiera compresas para ellas”.
Las personas que mueren de hambre, en las guerras, en los actos terroristas, en los trabajos, en la violencia machista… ¿Son libres? ¿Han elegido morir? Los empobrecidos: ¿han elegido ser pobres? Los desahuciados: ¿han elegido que le quiten la casa? Los parados: ¿han elegido quedarse sin trabajo? Los que se han quedado sin derechos sociales, laborales y sanitarios: ¿han renunciados a estos derechos libremente? Los que son sancionados, torturados y asesinados por defender los Derechos Humanos: ¿Han elegido ese destino? Los que tienen un trabajo precario, eventual, en condiciones inhumanas: ¿han elegido ese trabajo? Los que no pueden seguir estudiando por falta de medios económicos: ¿han abandonado los estudios voluntariamente? Los dependientes y sus familias que les han recortado las ayudas o están en la lista de espera ¿son libres para trabajar o hacer una vida con una mínima calidad? Los refugiados que huyen de la guerra, de la persecución, del hambre: ¿han elegido dejar su tierra, su pueblo, su nación? El trabajador precario ¿puede hacer huelga, cuando si la hace sabe que no le van a renovar el contrato y sus hijos seguirán pasando hambre? Entonces, ¿de qué libertad hablamos? ¿Quién tiene las condiciones necesarias para ser libre como un mínimo de dignidad? ¿Quién puede elegir la libertad sin que el ejercicio de la misma no suponga un castigo?
Han encadenado nuestra libertad y nos hacemos una segunda pregunta: ¿cómo lo han hecho? Voy a ofrecer lo que me parece algunas pistas interesantes.

Tenemos que recuperar nuestra libertad, porque ser libre no es navegar por internet

 

Nos han encadenado  nuestra libertad porque hemos aceptado con el tiempo el sentido de la vida que nos ha impuesto el capitalismo. El sistema de los neoliberales no es sólo economía, también es una forma de entender la persona y sus relaciones personales y sociales (antropología) y ha hecho que entendamos la vida desde estos cuatro verbos: producir-competir-consumir-individualizar. El dinero se impone, es lo que se llama el “imperio del dinero”. Somos en función de los que poseemos y consumimos.
Nos han encadenado nuestra libertad porque nos han impuesto el pragmatismo y el materialismo y vemos la ética, los valores humanos como un estorbo, como una intromisión en nuestra vida que hay que desterrar. La corrupción política y económica ha cercenado nuestra libertad porque está legitimada socialmente.
Nos han encadenado nuestra libertad con las mentiras, los engaños y las manipulaciones informativas de los grandes medios de comunicación. Si te dicen cada día que un gobernante que es honesto es alguien malvado, al final llegas al convencimiento de que es alguien malvado y un dictador que hay que eliminar. En cambio, si alaban a un dictador, acabamos viéndolo como un gran político y un gran defensor de su pueblo.
Nos han encadenado nuestra libertad con la represión y el apartar a aquellos que expresan su opinión y contradicen a los que tienen el poder en el ámbito que sea. Recuerdo un amigo que era contrario a la OTAN, y cuando Felipe González cambio de opinión, mi amigo apoyó el ingresó en la OTAN y le pregunté por qué lo había hecho y su respuesta fue la siguiente: “Si quieres ser alguien en un partido político tienes que aceptar lo que digan los de arriba. Si quieres poder, tienes que renunciar a la libertad. No seas ingenuo”. ¡Triste!
Han encadenado nuestra libertad porque seguimos atado al qué dirá o pensarán. Vivimos en una sociedad de leyes no escritas, de costumbres sociales, de hipocresías y cinismos, que al final dejamos de hacer acciones o expresar sentimientos y opiniones porque creemos que nuestro entorno nos va a rechazar.
Tenemos que recuperar nuestra libertad, porque ser libre no es navegar por internet, es vivir desde nuestros sueños, tenemos derecho a soñar y hacerlos realidad, la vida pasa rápidamente y es muy frágil. Es importante que vivamos con poco, tener lo necesario para vivir dignamente. Es importante que perseveremos en nuestros ideales, que no abandonemos porque el día que abandonamos y somos derrotados por los “asesinos de sueños” dejamos de ser libres, nos convertimos en marionetas del sistema.  Es importante que expresemos abiertamente nuestras ideas, sentimientos y emociones, que digamos “eso es injusto, eso es inhumano, eso es violencia” a los que mandan, a los que gobiernan. Es importante que no busquemos el poder, sólo buscar la verdad, la justicia, la paz y la fraternidad. Es importante pensar y pensar críticamente, leer, contrastar, dialogar.
Recuperar nuestra libertad significa romper con la autocensura, luchar por ella cada día, en cada gesto y en cada decisión. Es preferible vivir con libertad, ser libre, no ceder ante los dominadores y controladores porque eso nos hace ser verdaderamente humanos y crear y recrear una humanidad nueva. ¿Nos atrevemos a ser libres?
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