jueves, 29 de junio de 2017

LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA I+D EN ESPAÑA: EL INFORME COTEC 2017


Sapere aude

Blog de Alvaro Anchuelo, Catedrático de Economía Aplicada en la URJC


La situación actual de la I+D en España: el informe Cotec 2017


El Informe COTEC muestra anualmente el estado de la innovación en España. El de 2017, recién presentado, utiliza datos de 2015 (los últimos disponibles). El cuadro resultante arroja más sombras que luces.  Leer +


Una buena noticia es que el gasto total en I+D creció en España en 2015 (un 2.74%, hasta los 13.172 millones de euros) por vez primera desde el inicio en 2008 de la crisis. No obstante, este incremento fue menor que la tasa de crecimiento del PIB (del 3.2%) de modo que la investigación siguió perdiendo peso en el conjunto de la economía por quinto año consecutivo. El esfuerzo investigador, medido como el gasto en I+D respecto del PIB, se situó en el 1.22%.
El dato revela el atraso relativo de nuestro país en este terreno crucial. La media de la Unión Europea es un esfuerzo investigador de en torno al 2% PIB, elevándose hasta casi el 3% en los países más avanzados, como Alemania. Por otro lado, mientras  el conjunto de la Unión Europea invierte hoy un 25% más en I+D que antes de la crisis, España sí ha recortado este gasto esencial e invierte actualmente un 10% menos. Esto nos coloca en el poco selecto grupo de sólo cuatro países de la Unión que no han recuperado aún los niveles de 2008. De hecho, el gasto español actual en innovación se sitúa en niveles de 2004, por lo que se puede hablar de una década perdida en este ámbito.
El cuanto al número de investigadores, permite alcanzar conclusiones similares. Hay actualmente en España unos 122.000, cifra inferior en un 10% al máximo histórico. El número total ha vuelto a los niveles de 2007. El panorama de década perdida queda así corroborado.
No todas las culpas de estas cifras negativas han de atribuirse al sector público. Aproximadamente la mitad del sistema de innovación es privado. Esto indica una baja participación de las empresas en el esfuerzo de innovación, en comparación con otros países. En España las empresas realizan sólo un 52% del total del gasto en I+D, frente al 63% de la Unión Europea. Como puntos positivos, pueden señalarse el esfuerzo notable que realizan las Pymes, el éxito en la captación de fondos europeos de innovación y una mejora de la financiación a través de venture capital (que se concentra cada vez más en estas actividades).
En el ámbito público, los recortes reales del gasto han sido de más del 50% desde 2009. A las menores partidas presupuestadas se han sumado unos bajos niveles de ejecución presupuestaria. La diferencia entre las previsiones iniciales presupuestadas y el gasto real ejecutado (es decir, la llamada tasa de ejecución presupuestaria) fue tan solo del 61% en 2015. De esta forma, el gasto en I+D realmente ejecutado en los Presupuestos Generales del Estado fue de 3.963 millones de euros, frente a los 8.469 de 2009. Destaca como aspecto positivo el esfuerzo de las distintas administraciones públicas en la creación de incubadoras y aceleradoras de nuevas empresas, que podrían suponer una mejora en el ecosistema de innovación en el futuro.
Los indicadores de resultados de la investigación son coherentes con este menor esfuerzo en términos económicos y de personal. El número de patentes ha caído también a niveles inferiores a los de 2008. En términos de solicitud de patentes europeas por millón de habitantes, la elocuente cifra es de 32 para España, 162 para Francia y 307 para Alemania. El Índice de Innovación Social, publicado por la prestigiosa revista The Economist,  sitúa a España en el puesto 28 de los 45 países analizados, por debajo de lo que cabría esperar dado nuestro nivel de renta.
En resumen, el problema estructural que España venía padeciendo históricamente en términos de escasa investigación e innovación, se ha agravado como consecuencia de la crisis. El terreno perdido será difícil de recuperar, pues se ha plasmado en equipos de investigación rotos y talentos emigrados. Además, este problema de fondo de la economía española está estrechamente relacionado con otro: las deficiencias del sistema educativo. La tasa de abandono escolar temprano (del 20%) sigue siendo la más alta de la Unión Europea, pese a haberse reducido en 10 puntos debido a la crisis y a las peores alternativas que ofrece el mercado laboral. El sistema educativo español proporciona un buen tono medio, pero muy escasa excelencia.
Todo lo anterior arroja ciertas sombras sobre la calidad de la recuperación económica, que crea empleo poco cualificado, en sectores tradicionales con baja intensidad tecnológica y con escaso aumento de la productividad. A largo plazo, esto resulta especialmente peligroso en un entorno tecnológicamente tan cambiante como el actual, que vive revoluciones en la robótica, los drones, la impresión 3D, las energías renovables…
Si no queremos perder el tren del futuro y ambicionamos encabezarlo en algunos sectores, urge enderezar el rumbo. No existe ninguna ruta alternativa hacia la prosperidad futura. “Lo que conduce y mueve al mundo no son las máquinas, sino las ideas” (Víctor Hugo).
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