jueves, 22 de junio de 2017

RAJOY, MONTORO, LOS PECECITOS Y EL ROSTRO DE CEMENTO ARMADO


En el andén

Blog de Melchor Miralles en Republica.com

Rajoy, Montoro, los pececitos y el rostro de cemento armado


La amnistía fiscal de Montoro y Rajoy, tras ser vapuleada por el Tribunal Constitucional (TC), llegó al Congreso. Pero aquí no pasa nada. Primero Rajoy defendió la legalidad de la amnistía, con un par, se la trae al pairo el TC, dijo que lo hizo porque vivíamos una situación límite y le echó la culpa a Rodríguez Zapatero. Montoro se descojonó, como siempre, de que pidieran su dimisión, porque está acostumbrado a ello desde antes de llegar al cargo, dijo, y se quedó tan ancho. Al presidente y al agujero negro de su Gobierno les importa un bledo que el TC resolviera que la amnistía fiscal supuso una abdicación de las obligaciones del Estado contra el fraude fiscal y una legitimación de hecho de los defraudadores. El TC está bien cuando resuelve a su favor, si no se la bufa. Y como este Gobierno no asume responsabilidad política alguna, de nada, por nada, se fueron a casa tan anchos. Leer +


Pero en la sesión de la tarde, en comisión, Montoro rizó el rizo, y no se le puso la cara colorada al proponer modificar la ley para prohibir expresamente que se puedan decretar nuevas amnistías fiscales en el futuro. Y se quedó tan ancho. Dijo que tuvo que “echar un cebo suficientemente atractivo para que los pececitos no se fueran a otro sitio o se quedaran donde estaban, en el fondo del mar”. Los pececitos de los que habla Montoro eran buena parte de ellos miembros del club de amigos del Gobierno y los que mandan, eran defraudadores de tomo y lomo a los que les salió barato el fraude, y gracias al Gobierno se ahorraron una pasta que solo les resolvió el problema a ellos, no a los ciudadanos. Como las anteriores, esta amnistía fue una inmoralidad, fue ilegal, inconstitucional, pero eso a este Gobierno no le afecta, les resbala, y siguen a lo suyo.
Montoro, el único ministro de Hacienda que ha utilizado el fisco como herramienta de persecución de los discrepantes, que ha sometido a injusta persecución y ha jodido la vida a miles de ciudadanos cumplidores de sus obligaciones fiscales con inspecciones en las que no ha habido presunción de inocencia ni seguridad jurídica, que ha protagonizado una insoportable subida de impuestos a las clases medias y trabajadoras contradictoria con el programa del PP, ha sido, eso sí, laxo y flexible con quienes defraudan a saco, con quienes más ganan y menos pagan, y ha salido al paso, eso sí, de la presunción de inocencia de Cristiano Ronaldo, que la tiene claro, pero el ministro y yo sabemos por qué lo ha hecho.
Tras la sentencia del TC Montoro debió ser cesado por Rajoy. Su posición es insostenible e indefendible. Con una resolución como la que hemos conocido el ministro de Hacienda no puede permanecer ni un segundo en su puesto. No es admisible que el responsable de recaudar los impuestos sea el mismo responsable de un atropello jurídico como la amnistía ilegal. Pero Rajoy y Montoro tienen el rostro de cemento armado, no se inmutan, reclaman legalidad a los demás cuando ellos la vulneran en un asunto nuclear, esencial, capital, como es la Hacienda Pública. Y se van a su casa tan contentos. Quizá desde el coche Montoro llamó a sus ex socios del despacho Equipo Jurídico para comentar la jornada y echarse unas risas. Y después una buena cena con colegas. Y entre medidas, puede que alguna inspección a alguno que se le haya cruzado hoy al ministro. O sea, de república bananera.
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