sábado, 3 de junio de 2017

REACTIVAR LA UE FRENTE A LA AMENAZA DEL NEOLIBERALISMO AUTORITARIO

Reactivar la UE frente a la amenaza del neoliberalismo autoritario

Rafa Rodríguez

La UE en una perspectiva global
Las recientes elecciones a la Presidencia de la República francesa, los ataques de Trump al proyecto europeo y las próximas elecciones en Reino Unido (RU), Francia y Alemania, han vuelta a situar el debate sobre la Unión Europea (UE) en el centro de la política.  Leer +

Este debate no puede abordarse solo desde un punto de vista interno, de la propia UE, sino que necesita una perspectiva global, en el contexto de la crisis del modelo de expansión de la globalización, lo que nos sitúa estructuralmente en una época de ralentización del crecimiento y de crisis ecológica, con todo lo que ello supone.
Las élites globales organizadas en torno a EE.UU. han renunciado a cualquier proyecto reformista
Las élites globales han renunciado a cualquier proyecto reformista para gestionar la crisis de la globalización y han optado por atrincherarse en sus posiciones de poder, apostando por un neoliberalismo autoritario. Estas élites globales, cuyo cuartel general es Wall Street, están organizadas en torno al gobierno de EE.UU. que es el productor y controlador del dólar como moneda reserva mundial. La FED, el sistema de reserva federal, no sólo actúa como Banco Central de EE.EE tanto de los bancos federales como de los estatales asociados voluntariamente, sino que es “el auténtico banco central del mundo” que ha asumido el papel estratégico de “macroestabilizador global”.
La conexión entre Wall Street y la FED se ha convertido en el epicentro neurálgico del capitalismo donde se coordinan los subsistemas dominantes económico privado y político público. La era Trump representa un intento de mantener el hegemonismo unilateral de las élites globales apoyadas en el gobierno de EE.UU. que ha caracterizado a la época de la globalización, mediante una deriva hacia ese neoliberalismo autoritario.
 La alternativa: federalismo + ecosocialismo
Diez años después del comienzo de la crisis estructural de la globalización, se perfilan básicamente dos vías alternativas: una salida autoritaria que está dispuesta a prescindir políticamente de la mayoría de la humanidad (desprecio a la democracia, blindaje frente a la desigualdad y negación del cambio climático) para mantener sus estructuras de poder, y una vía alternativa que extienda el principio democrático más allá de los Estados (federalismo siglo XXI) y más allá del subsistema político (democracia económica y ecológica) para hacer de los principios de igualdad, equidad, solidaridad y sostenibilidad los principios básicos de la organización social (ecosocialismo).
La sinergia entre federalismo y ecoocialismo es la alternativa para generar bienes públicos globales con la finalidad de hacer frente a la creciente desigualdad y a las alteraciones profundas de los ecosistemas planetarios, como el clima, mediante una nueva gobernanza internacional, construida a partir de las democracias estatales a través de proyecciones supraestales y subestatales, en las que se conjuguen los sentimientos de pertenencia nacional y la necesidad de una escala de poder público democrático con la misma dimensión que las de las estructuras de poder de las élites globales.
La primera condición para un nuevo sistema de gobernanza mundial es lograr un equilibrio monetario frente a la hegemonía del dólar para avanzar hacia un “pluralismo monetario” global.
La presión contra la UE
El nuevo neoliberalismo autoritario tiene como uno de sus principales objetivos la destrucción del proyecto europeo y en particular del euro, atacándolo tanto desde dentro, mediante la conjunción de las políticas neoliberales, partidos y gobiernos autoritarios y la salida del Reino Unido, como desde el exterior, en un contexto de regresión democrática, en el que las grandes potencias o son no democráticas (China) o están tomando una orientación autocrática como Trump en EE.UU o Putin en Rusia, además de regímenes en los que se violan sistemáticamente los derechos humanos como Corea del Norte, Filipinas o Arabia Saudí.
La UE se encuentra actualmente rodeada y amenazas por conflictos militares y regímenes autoritarios: muchos Estados de la orilla sur del Mediterráneo atraviesan una severa crisis, la guerra de Siria, la agresión de Israel contra los territorios palestinos, el conflicto de Ucrania, el terrorismo del ISIS, los ciberataques, la deriva autoritaria de Turquía o el apoyo de la Rusia de Putin a los partidos y gobiernos ultraderechistas e incluso los intentos de alterar procesos electorales en su favor, implican un entorno muy complicado.
Sin embargo, las recientes derrotas electorales del neofascismo en Holanda y Francia han supuesto un severo revés para el proyecto del neoliberalismo autoritario de socavar el proyecto europeo y los ataques directos de Trump en la cumbre del G7 (Taormina, mayo de 2017) en su visita a Bruselas o a través de su cuenta de twitter, están provocando una reacción, incluso de Alemania, de afirmación de la autonomía de la UE frente a EE.UU.
Refundar la UE
Para reactivar el proyecto europeo es urgente emprender una reforma en profundidad de la UE y en particular de la zona euro. La propuesta de la Comisión Europea, que parte del reconocimiento del euro como una moneda incompleta, es un tímido avance en la única dirección posible: reformar la institucionalidad del euro, de la zona euro y de la propia UE., partiendo de la constatación de la brecha que se ha abierto entre los Estados del norte y del sur. Las propuestas de la creación de un Tesoro bancario (el necesario Tesoro presupuestario se deja para 2025), eurobonos light y un presupuesto común para la zona euro son claramente insuficientes pero, al menos, suponen el fin del inmovilismo por parte de la Comisión.
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