jueves, 20 de julio de 2017

ES HORA QUE LA “IZQUIERDA INTERNACIONAL” TOME UNA POSICIÓN SOBRE VENEZUELA

Gregory Wilpert, sociólogo  (artículo publicado en la Revista Jacobin de Estados Unidos*)
Venezuela se encamina hacia una situación cada vez más peligrosa; una guerra civil abierta podría convertirse en una posibilidad real. Hasta el momento, más de 100 personas han muerto como consecuencia de las protestas callejeras, la mayoría de estas muertes, son el resultado de la acción de los propios manifestantes. Leer +


La posibilidad de una guerra civil se hace más probable porque los medios de comunicación internacionales ocultan quienes son los responsables de la violencia y sorprendentemente la “izquierda internacional” se mantiene al margen del conflicto y no expresa su solidaridad con el movimiento socialista bolivariana Venezolano.
Si la izquierda internacional solo ve y escucha las noticias, sobre Venezuela, básicamente en los medios de comunicación internacionales dominantes , podría llegar a ser comprensible qué este tan tranquila. Después de todo, estos medios de comunicación engañan constantemente cuando informan quienes son los que instigar la violencia en este grave conflicto.
Por ejemplo, un seguidor de la CNN o del New York Times no sabe que de las 103 personas que han muerto – a consecuencia de las protestas callejera – 27 fueron el resultado directo de disparos los manifestantes. Otros 14 murieron en saqueos (en un de estos actos los saqueadores incendiaron una tienda y un de los asaltantes terminó siendo envuelto por las llamas de incendio). Solo 14 muertes son atribuibles a las acciones de autoridades estatales (en todos estos casos los responsables han sido encausados por el gobierno), y 44 están todavía bajo investigación judicial. Esto son datos oficiales de la Fiscal General, magistrada que recientemente se ha pasado a la oposición.
También es desconocido para la mayoría de los consumidores de los medios de comunicación internacionales que los opositores atacaron un hospital de maternidad-infantil el 17 de mayo, hicieron detonar una bomba en el centro de Caracas el 11 de julio ( hiriendo a siete soldados de la Guardia Nacional) y el 12 de Julio quemaron un edificio perteneciente a la Corte Suprema.
En otras palabras, es posible que gran parte de la “izquierda internacional” haya sido engañada sobre la violencia en Venezuela, con la idea que el gobierno es el único responsable y que el presidente Maduro se haya proclamado dictador de por vida (cuando en realidad, acaba de confirmar las elecciones presidenciales para finales de 2018 según lo previsto por la Constitución ). O que toda disidencia este siendo castigada con prisión ( cuando un importante líder de la oposición, Leopoldo López, responsable de la violencia posterior a las elecciones de 2014 acaba salir de la cárcel, con bajo arresto domiciliario).
Si este son los motivos del silencio por Venezuela, a continuación, la izquierda debería estar avergonzada por no haber leído sus propias críticas a los medios de comunicación dominantes.
Lo anterior no contradice que uno pueda criticar al gobierno de Maduro por haber cometido errores en la forma que ha manejado la actual situación, tanto económica como políticamente. Sin embargo, las críticas no justifican tomar una postura neutral o pro-oposición en este conflicto trascendental. Por eso creo que es bueno recordar que en circunstancias parecidas de lucha contra el apartheid el obispo Desmond Tutu declaró: “Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”.
Quizás el caso venezolano también este confundiendo porque es el presidente Maduro la persona que está en poder , de esta manera es muy difícil percibir a la oposición como “opresora”. Sin embargo, para un internacionalista este hecho no debería ser tan confuso. Después de todo, la oposición Venezolana recibe un apoyo significativo no sólo de empresas privadas, sino también del gobierno de los Estados Unidos, del derecho internacional, y del capital transnacional.
Tal vez, los progresistas sientan que el gobierno de Maduro ha perdido toda legitimidad democrática y que, por eso no pueden apoyarlo. De acuerdo con la cobertura de medios de comunicación, Maduro canceló las elecciones regionales previstas para diciembre de 2016, impidió que se realizara un referéndum y neutralizó a la Asamblea Nacional. Echemos un breve vistazo a cada una de estas afirmaciones, una por una.
En primer lugar, se suponía que las elecciones regionales tendrían lugar a finales de 2016, pero el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió posponerlas, argumentando que los partidos políticos necesitaban volver a registrarse legalmente . Pero dejando de un lado la validez de ese argumento, el CNE, recientemente, ha reprogramado las elecciones para diciembre del 2017 . Este aplazamiento de una elección programada tiene precedentes en Venezuela , ya ocurrió antes, en 2004 cuando se postergaron las elecciones locales un año completo. En aquel entonces, con Chávez en el gobierno, nadie se opuso.
En cuanto al referéndum, era bien sabido que el proceso tardaría aproximadamente diez meses desde su inicio y hasta su culminación. Sin embargo, la oposición exigió su realización en abril de 2016 , demasiado tarde para llevarlo a cabo en el 2016.
En realidad lo que hicieron fue una artimaña. Si el referéndum se hubiese llevado a cabo en 2017, de hecho se abría suspendido la elección presidencial y de este modo se imposibilitaría que el Vicepresidente y el Presidente terminaran sus mandatos constitucionales.
Por último, la descalificación de la Asamblea Nacional, fue una herida auto-infligida por parte de la oposición . Es decir, a pesar que la oposición ganó 109 de los 167 escaños parlamentario (65%), sus dirigentes insistieron en juramentar a tres opositores cuya elección fue objeto de demandas judiciales por fraude. Ante este impase legal el Tribunal Supremo resolvió que hasta que la justicia no de su veredicto los tres encausados por fraude no pueden integrar legalmente el parlamento y si la Asamblea Nacional no obedece esta resolución judicial la mayoría de las decisiones de la asamblea nacional no tendrían validez legal.
En otras palabras, ninguno de los argumentos en contra de la legitimidad democrática del gobierno de Maduro se sostiene jurídicamente. Más que eso, aunque las encuestas indican repetidamente que ,a pesar que Maduro es impopular, la mayoría de los venezolanos quieren que termine su mandato, que expira en enero de 2019, Habría que agregar que la popularidad de Maduro no es tan baja como la de varios presidentes conservadores de América Latina; Enrique Peña Nieto en México tiene 17% en marzo de 2017, el brasileño Michel Temer un 7% en junio, Juan Manuel Santos de Colombia el 14% también en junio reciente. Con las mismas encuestas el índice de aprobación de Nicolás Maduro es de un 24% en marzo del 2017 .
Ahora que hemos abordado las posibles razones porqué “la izquierda internacional” ha sido reacia a mostrar su solidaridad con el gobierno de Maduro y el movimiento bolivariano tenemos la obligación de examinar en que terminará esta “neutralidad”. En esta pocas y directas palabras, esta mentada “neutralidad” esta aceptando que la oposición obtenga al poder por medios ilegales y violentos.
Primero, y ante que todo, con la llegada al poder de la oposición todos los chavistas – tanto los que actualmente apoyan al presidente como los que no- se convertirán en blancos de una brutal persecución. A pesar, que fue hace mucho tiempo, los chavistas no han olvidado el “Caracazo”, de febrero de 1989 ; el entonces presidente Carlos Andrés Pérez infligió duras represalias en los barrios pobres que protestaban contra su gobierno y arbitrariamente asesino entre 400 y 1.000 personas.
Más recientemente, durante el breve golpe de estado contra el presidente Chávez, en abril de 2002, la actual oposición demostró que estaban más que dispuestos a desencadenar represalias contra los chavistas. La mayoría no sabe esto, pero durante el régimen de facto, de solo dos días, más de 60 chavistas fueron asesinados (esta cifra no incluye los 19 muertos del período previo al golpe).
La violencia post-electoral de Abril del 2013 dejó 7 muertos, y las “guarimbas” otros 43 muertos . A pesar que entre los fallecidos hay chavistas, opositores y transeúntes que no involucrados , en casi todos estos casos, la mayoría son muertos pertenecen al lado chavista . Durante la ola más reciente de guarimbas, en varios incidentes los opositores al descubrir a militantes chavistas demasiado cerca de la protesta los persiguieron para luego asesinarlos.
En otras palabras, hay un peligro real que los chavistas serán perseguidos si la oposición toma el gobierno. A pesar que en la oposición hay personas razonables que no apoyarían una persecución de este tipo, sus actuales dirigentes no han hecho nada para contener las tendencias fascistas dentro de sus propias filas. En todo caso, han animado a estas tendencias.
En segundo lugar, a pesar que la oposición no ha divulgado ningún plan concreto para un hipotético gobierno declaraciones de sus líderes indican que procederán inmediatamente a poner en práctica un programa económico neoliberal en la línea del Presidente Temer en Brasil o de Mauricio Macri en Argentina. Podrían tener éxito en reducir la inflación y terminar con la escasez, pero todo será a expensas de eliminar los subsidios y los programas sociales para los pobres .También, harán retroceder las políticas de apoyo a los consejos comunales y a las comunas que han sido la piedra angular de la democracia participativa de la revolución Bolivariana.
En lugar del silencio, la neutralidad o la indecisión en el actual conflicto de Venezuela, la “izquierda internacional” lo que necesita es solidarizarse activamente con el movimiento socialista bolivariano.
Esta solidaridad significa oponerse vehementemente a todos los esfuerzos que pretenden derrocar un gobierno legitimo. Aparte de ser esto una ilegalidad patente que el derrocamiento del gobierno del presidente Maduro representaría, también un golpe mortal para el movimiento socialista en Venezuela y el legado del presidente Chávez.
La “izquierda internacional” no necesita ni siquiera tomar una posición sobre si es conveniente la asamblea constitucional propuesta o si apropiado abrir negociaciones con la oposición para resolver la crisis. Esto realmente depende de los venezolanos. Ellos deben decidir. Sin embargo, oponerse a la intervención y difundir informaciones verdaderas sobre lo que está ocurriendo en Venezuela, son dos cosas que quienes no son venezolanos pueden jugar un papel constructivo.
Traducción: Emilio Pizocaro
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