sábado, 1 de julio de 2017

ESCLAVAS DEL SIGLO XXI

Esclavas del siglo XXI

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Pilar Praena Leal
Me levanto por la mañana pensando en todo el trabajo que tengo por hacer, algo cansada y agobiada a pesar de ser las 7 de la mañana por el largo día que tengo por delante.
Soy madre de dos hijos, de 8 y 6 años, divorciada desde hace cuatro y hay días que las fuerzas y la ilusión flaquean.  Por poneros un ejemplo,  en el grupo de wassap del cole me siento una intrusa , cuando algunas madres hablan de cuestiones a las que por falta de tiempo material no llego.
Hay parte de mi familia no entiende que comparta con mi exmarido la responsabilidad del cuidado y la educación de mis hijos y que me preocupe por mi ascenso laboral o político o que dedique tiempo a reuniones, manifestaciones o actividades que parecen negadas para las mujeres si son madres, momento en el que , (quieran o no) dejan de ser personas, a veces obligadas por la situación porque una vez que eres madre se te cierran ante tí todas las puertas de tu futuro. La mayoría de veces se hace un imposible una vez que has sido madre reengancharte a la vida laboral, social incluso política.
Además mujer, que has llegado a una edad, no te plantees la posibilidad de elegir no ser madre, o no tener más hijos, o ni siquiera pensar en ti como ser autónomo, no tienes derecho.
Incluso en las organizaciones de izquierda hay machismo,  compañeros y compañeras que a veces  no entienden o critican que haya alguna reunión a la que no llegue porque no tengo con quien dejar a mis hijos o quiera dedicarles algún momento. O que no te atienden o prestan atención porque eres mujer. Que no ven tus capacidades sino tus faltas y que te juzgan diferente que si fueras un hombre. Vamos como en la vida cotidiana el resto de la sociedad.
Siempre estás bajo sospecha, si eres mujer, serás cuestionada decidas lo que decidas. Porque el principal derecho que nos niegan es el de poder decidir.
En estos años he recibido muchas críticas, por la crianza de mis hijos, por mi ambición, por mi forma de ser, la mayoría exclusivas por el mero hecho de ser mujer (he llegado a escuchar que yo al ser madre no podía dedicarme a la política porque eso era descuidar la crianza y educación de mis hijos, la última crítica , quizás la que más duela y la que mas culpas genera , vertida por mi hijo mayor que se quejaba  ayer con su abuela de que yo debía prestar más atención a mi familia y menos a los problemas de otros niños).
Prometo que me he rebelado, lo sigo haciendo y me enfrento a esas críticas con argumentos y con la esperanza de que entre todas consigamos librarnos de esos clichés patriarcales , que nos discriminan, que nos infravaloran, que nos cosifican, que nos agotan , porque además parece a veces que esas cosas sólo las veas tú.
A ratos he sucumbido, víctima del patriarcado y la desesperanza, he dejado que hagan efecto esas críticas en mí y me he sentido mala persona, mala madre y he tenido la sensación de no cumplir con todo lo que debo. Porque además las mujeres pensamos que debemos llegar a todo y ser perfectas en todo, esa es otra milonga que nos han marcado a fuego, de que la mujer puede ocuparse de todo y además estar guapa, seguir los cánones de belleza marcados, ser simpática y atenta. Los niños y niñas bien atendidos, la casa limpia, eficientes en el trabajo, con aspiraciones laborales, buena hija, buena hermana, buena esposa, buena amante, etc., etc.
Las emociones en este momento se me agolpan, la impotencia y la rabia. Me paro y me pongo a pensar en la situación actual de las mujeres. Tasas de paro insufribles, mujeres que no pueden trabajar porque el estado no les da herramientas para incorporarse al mercado laboral (si te incorporas a qué precio) la privatización del mercado laboral produce  jornadas parciales, mujeres con salarios irrisorios que no dan independencia ni solvencia económicas, jornadas maratonianas, salarios más bajos haciendo lo mismo y sin capacidad de ascender.  Hoy hay en Andalucía pobreza extrema y hambre y en su mayoría es sufrido por las mujeres.
Críticas por trabajar, por no hacerlo y la frustración de no poder caminar hacía delante.
La Actualidad no está siendo menos dura con las mujeres, Pactos de Estado contra el Terrorismo Machista que sólo se usan para lavar la imagen de partidos políticos machistas e Instituciones agresivas con las mujeres, presupuestos  sin dotación para luchar en pro de la igualdad y contra la Violencia Machista,  custodias compartidas por la cara aprobadas en el Congreso sin contar con nosotras y utilizándolas como arma arrojadiza hacía nosotras , ¿qué mujer puede competir con un hombre en  igualdad de condiciones para la crianza de un hijo?  Quizás algún hipotético día esa fuera la situación ideal. Vientres de alquiler, ¿en qué sociedad idílica viven esas personas , que defienden la libertad individual y el derecho a ser padres frente a la dignidad de las mujeres? La mujer en pleno SXXI es ESCLAVA, no es libre, no lo es para nada y en lugar de implementar medidas para que lo sea , estamos siendo testigos de la aprobación de medidas que mercantilizan con nosotras, con nuestros cuerpos , que acrecientan el maltrato, la discriminación y el terrorismo del que somos víctimas.
  Podríamos hablar de números, hay estadísticas para todo y todas crecen. Pero es que somos personas, somos mujeres que hacen camas por dos euros a la hora, somos mujeres que siendo víctimas de una paliza le pedimos al ciudadano que nos socorre que se vaya porque van a ser peor para nosotras las represalias del maltratador , somos madres que no podemos ni buscar trabajo porque no podemos pagar una guardería, somos mujeres capaces que no tenemos la oportunidad de ascender y si lo hacemos dirán que fue por nuestro par de tetas.
 La violencia machista, la feminización de la pobreza y todo lo que huele a involución.
  Y hay quien piensa que el feminismo no es necesario, que las feministas somos unas locas del coño, resentidas, amargadas que no queremos más que vengarnos de todo el sexo masculino.
 Hay quién piensa que lo de la mujer en la historia y en pleno S. XXI no es esclavitud y que nos quejamos de vicio y que la Violencia Machista no es Terrorismo.
Y encima no alces la voz, que te catalogan, que te insultan, que te menosprecian. Hasta tus homólogas te tildan de radical, te critican o no comprenden porque denuncias esta situación, que no es la mía, que no es la tuya, que no es la suya, que es la de TODAS.
Hace unos meses nos sumábamos a un paro internacional de mujeres, meses antes hubo una Manifestación histórica en Madrid, más todos los años de lucha. De mujeres feministas que entendieron que esta sociedad no podrá evolucionar hasta que no se acabe con esta injusticia.
Queda mucho camino por recorrer. Hay días que ese camino se hace tan cuesta arriba que ahoga.
Espero que mi hijo (víctima de esta sociedad castigadora de mujeres) entienda que su madre no lo quiere menos que otras madres.
Espero que los hombres y las mujeres vivamos en una sociedad de iguales.
Espero que la sociedad deje de asesinarnos.
Espero que las mujeres de una vez tengamos libertad para decidir sobre nosotras y nuestros cuerpos.
 Espero que exista un mundo libre de mercantilización, dónde todas las personas, las mujeres del mundo, podamos vivir en Paz.
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