martes, 4 de julio de 2017

LA ESQUIZOFRENIA CATALANA Y EL JUEGO DEL RATÓN Y EL GATO


¡Viva la Pepa!

Blog de José Oneto. Consejero editorial del diario de internet Republica.com

La esquizofrenia catalana y el juego del ratón y el gato


Las dos últimas encuestas publicadas este fin de semana  (La Vanguardia y El Confidencial), en las que da a Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) el triunfo, en unas futuras elecciones autonómicas y, en cierto modo, un  hundimiento de la CUP y del PDECat (el partido sucesor de Convergencia prácticamente desaparecido, consumido por la corrupción y con todas sus sedes cerradas), una subida de Ciudadanos, una leve recuperación del partido de los socialistas catalanes (PSC) da un retrato de la situación en el Parlamento muy similar a la actual, aunque en una de ellas  la de El Confidencial no hay una mayoría del independentismo. Leer +


Por otra parte la publicación por el diario El País  del llamado “segundo borrador“ de la Ley de ruptura con España, con aires de documento bolivariano, en tanto será un Foro de partidos e Instituciones, el que elabore la futura Constitución catalana y la insistencia del Gobierno que sostiene que, bajo ningún concepto, se celebrará el Referéndum anunciado para el 1 de Octubre ante la seguridad del Gobierno de la Generalitat de que, pase lo que pase, el Referéndum sobre la independencia catalana se llevará a cabo, aunque sea con la misma fórmula que el del 9 de Noviembre, con urnas de cartón, pero con el doble de participantes, son nuevos elementos que vienen a alimentar ese clima de “choque de trenes” del que se viene hablando desde hace meses y, en  algunos aspectos años.
Pero esta vez, parece ser verdad, según se deduce del acto programado para este Martes en el Parlamento catalán  donde Junts Pel Si y la CUP (Candidatura de Unidad Popular) presentarán la llamada Ley del Referéndum, una Ley que no sólo regulará los aspectos más importantes del Referéndum de dentro de tres meses, sino que pretende justificar la vía unilateral y no pactada, invocando resoluciones de la ONU sobre “el derecho de los pueblos a la autodeterminación”, ratificados por España, así como dictámenes del Tribunal de la Haya, como si realmente Cataluña fuese una colonia que tiene que independizarse de la metrópoli, que es al fin y al cabo, lo que en la actualidad se entiende como derecho de autodeterminación.
En una interpretación muy lúcida de la situación actual, el responsable de la encuesta de La Vanguardia, realizada por el Instituto GAD3 , en la que se da mayoría absoluta a los partidos independentistas, Narciso Michavila, parte de la base de que, por cada catalán que apuesta por la independencia, hay tres que buscan reformular su “encaje”, sin llegar a la ruptura con el conjunto de España, aunque si se le pone al ciudadano en la disyuntiva del Sí o No a la independencia, son algunos más, los que votarían afirmativamente a esa ruptura con España.
Esa aparente esquizofrenia se produce porque el debate actual está planteado sobre dos premisas tan simplificadoras que impiden captar la complejidad del problema. Tal como se desarrolla el recorrido hacia el choque de trenes, el debate sólo permite dos opciones; las rupturas radicales o el inmovilismo. En el debate, no entran posibles salidas como una reinterpretación de la Constitución  o, incluso, una reforma de la misma, para dar encaje a las actuales necesidades de Cataluña dentro de un marco de convivencia común, aunque son los propios partidos que gobiernan la Generalitat, los que no quieren ningún tipo de encaje, sino cualquier tipo de desencaje.
También esa esquizofrenia se manifiesta en el comportamiento de quienes tendrían que afrontar y resolver el problema. La Generalitat, en ese juego del ratón y el gato, actuando con el máximo secreto para que el Gobierno central no tenga el menor testimonio que pueda acudir al Tribunal Constitucional y violando no sólo las reglas de un comportamiento Democrático con los partidos en contra del Referéndum, sino violando todas las reglas de la mínima neutralidad. Y el Gobierno central, dejando el intento de solución para después, en ese inútil juego de que es el tiempo el que soluciona la mayoría de los problemas. Por lo menos ya parece estar convencido de que no estamos ante una algarabía, ni ante un soufflé que bajará solo.
En medio de ese juego del ratón y el gato, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha nombrado a Santi Vila, nuevo conseller de Empresa y Conocimiento en sustitución de Jordi Baiget, que expresó este lunes en una entrevista sus dudas sobre el referéndum de autodeterminación anunciado para el próximo de 1 de octubre. El cesado puso en duda que se pudiese celebrar el referéndum por el enorme peso del Estado, dijo que podía soportar la prisión, pero que lo peor era que, incluso, podía perder su patrimonio, algo que afectaba a su familia. Es decir, que el patriotismo estaba bien hasta que no afecte al dinero. Es la llamada doctrina Pujol…
_____________________________

0 comentarios:

Publicar un comentario