lunes, 10 de julio de 2017

LAS EXPORTACIONES DE BIENES CRECIERON UN 8% Y LAS IMPORTACIONES SE INCREMENTARON A UN RITMO ANUAL PRÓXIMO AL 12%

Superávit virtuoso

Las importaciones también se disparan, y esta es la información más notable. En lo que va de año, las importaciones se incrementaron a un ritmo anual próximo al 12%. Durante los años centrales de la crisis, las compras en el extranjero se habían desplomado, como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo de las familias y de las empresas. De la misma manera, las importaciones apenas crecieron durante los primeros años de la recuperación –algo que sorprendió a los analistas, teniendo en cuenta el auge importador en anteriores salidas de la recesión.
Con todo, la diferencia entre las exportaciones y las importaciones sigue incrementándose. Es decir, la balanza externa arroja un sólido superávit, que en el primer trimestre alcanzaba cerca de 1.500 millones de euros, frente a un leve déficit un año antes. Esto es importante para la sostenibilidad financiera de la economía española, ya que permite reducir la deuda externa, la más elevada de Europa después de Chipre, Grecia y Portugal.


La generación de un superávit externo también puede ser una buena noticia para el potencial de crecimiento del país. Todo depende de si el superávit viene de un aumento de la capacidad de ahorro (superávit virtuoso) o de una caída de la inversión (superávit empobrecedor). Las tendencias apuntan a que el superávit es esencialmente virtuoso, pero con dudas sobre su sostenimiento.
«El mantenimiento de un superávit externo es crucial para apuntalar la recuperación y reducir la deuda externa. Para ello es importante contener el déficit público, algo que ha empezado a ocurrir, gracias a un aumento acusado de la recaudación».
La capacidad de ahorro aumenta, básicamente por el esfuerzo que están realizando las administraciones públicas para cuadrar las cuentas. Sin embargo, los hogares están ahorrando menos. Durante el primer trimestre, los españoles consumieron por encima de sus posibilidades, provocando una necesidad de financiación de más de 15.000 millones de euros, casi el doble que en el mismo periodo del año pasado. Sin duda, el repunte de las importaciones se debe en parte al aumento del consumo.
Como ya se ha señalado en esta columna, la reducción de la tasa de ahorro de los hogares no es ni sostenible ni deseable. De prolongarse, esta tendencia crearía un nuevo frente de vulnerabilidad para la economía española, que soporta ya el peso de la deuda pública.
Por el lado de la inversión, las perspectivas mejoran pero menos de lo que cabría esperar teniendo en cuenta el contexto de bajos tipos de interés y de crecientes excedentes empresariales. Durante el primer trimestre, los beneficios subieron a un ritmo anual cercano al 7% y hasta lograron el record de la serie histórica. Mientras tanto, la inversión empresarial se incrementó apenas un 4%. Así pues, se amplía el colchón de liquidez que está disponible en las cuentas de las empresas.
En definitiva, el mantenimiento de un superávit externo es crucial para apuntalar la recuperación y reducir la deuda externa. Para ello es importante contener el déficit público, algo que ha empezado a ocurrir, gracias a un aumento acusado de la recaudación. Por otra parte, un mejor equilibrio en la distribución de la renta entre excedentes empresariales –ya muy sólidos— y rentas del trabajo, ayudaría a contener la preocupante caída del ahorro de los hogares. Finalmente, la inversión empresarial evoluciona con decepcionante timidez. Sin embargo, la inversión es la clave para que la economía entre en un círculo virtuoso de superávits externos, productividad y empleo de calidad.
Fuentes de los gráficos: INE, Eurostat y Funcas.
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